Seguir adelante

No me voy a morir, con esta frase empezó lo que sería mi lucha contra el cáncer. Al día siguiente de la operación y de la sorpresa tan maravillosa que me hizo mi tío, empezó la batalla. Ya tenía el Port-a-cath para poder inyectarme la quimio, la sonrisa y positividad que necesitaba, el objetivo de salir de ese hospital cuanto antes y volver con todos los que me quieren y, como no, la esperanza de que voy a poder acabar con esa leucemia.

Entonces, vino la enfermera, y me empezaron a poner esas bolsas extrañas para mí, cubiertas de un plástico azul; no tenía buena pinta, pero no me quedaba otra. A partir de entonces, todos los días eran iguales: Ciclos de quimio, analíticas, desayunar, comer, merendar y cenar. Hasta que me dijeron que Pablo Motos iba a venir  a grabar a la planta para recaudar fondos que serían destinados a una fundación, la cual iba a construir un parque en la azotea. Fue, entonces, cuando apareció por primera vez el nombre de Juegaterapia 

El día esperado había llegado y me encontraba super ilusionado porque me encantaba su programa, sin embargo, todo estaba a punto de cambiar… Llega el médico a mi habitación y me dice que me tienen que hacer una punción lumbar, pero esta sería diferente… No le entendía, y me recorrió un fuerte escalofrío por todo el cuerpo.

La enfermera llamó al quirófano y le dijo que si me podían retrasar la punción para que pudiera ver a Pablo Motos y salir en el vídeo; y así fue. Incluso fui “entrevistado” por él; es más, me acuerdo exactamente de lo que me preguntó:

Hola ¿cómo te llamas?, ¿Cuánto tiempo llevas en el hospi ingresado?, ¿Quién es el que más te gusta del Hormiguero?, y a eso le respondí que el que más me gustaba era Marron y la ciencia, y me dijo que le dijera algo hablándole a la cámara. No sé, pero me puse tan nervioso que me entraron hasta calores jejeje. Le dije: “Hola Marron, ¿qué tal? me gusta mucho lo que haces y recuerdos de mi parte”; todos empezaron a aplaudir. Y, finalmente, le cantamos el cumpleaños a Pablo Motos.

Pero todo eso se iba a acabar rápido al escuchar la voz de mi enfermera diciéndome que me tenía que bajar ya a hacer la punción. Me tumbé en la cama y nos pusimos en camino, pero… ¿qué era eso de que esta vez era diferente?

Mientras nos dirigíamos a la Unidad del Dolor (nombre que no me inspiraba mucha confianza, hasta que entendí por qué la llamaban así) cada vez estaba más nervioso y dándole vueltas a la cabeza, a la vez que enfermeros y celadores me tranquilizaban. Tengo que contaros una cosa: temía las punciones porque cada vez que entraba y me dormían, me despertaba fatal, con dolor de cabeza, náuseas, mal estar…

Una vez llegamos, viene el médico y cuando me dice lo que me van a hacer… me quedé blanco, aterrado, y se empezaron a formar en mis ojos la primera de muchas lágrimas. El miedo, volvió… 

1 comentario en “Seguir adelante

  1. María Risco Abellán 27 abril, 2020 — 3:32 pm

    Eres un gran campeón, y además me encanta como lo cuentas. Tu experiencia será un gran ejemplo para mucha gente. Aunque no escriba comentarios, te sigo siempre y gran parte de mi familia. UN FUERTE ABRAZO. Te deseo todo lo mejor.

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